Margot y Perrine, dos jóvenes de encanto cautivador, eran inseparables desde su encuentro en la universidad. Su amistad era mucho más que eso, era fusional, casi simbiótica. Compartían todo, desde los secretos más íntimos hasta las risas más locas, desde las noches más estudiosas hasta las veladas más desbridadas. Su complicidad había evolucionado con el tiempo, tiñéndose de deseo y sensualidad, hasta que franquearon el paso, abandonándose la una a la otra durante las noches de estudiantes en llamas. Su relación había tomado un giro erótico, una dimensión carnal que las había acercado aún más. Habían descubierto juntas los placeres...