El verano pasado, Mia había conocido a tres veraneantes en un pequeño camping junto al mar, donde los campistas tenían la costumbre de regresar de un año a otro. Habían compartido un cóctel especial y una noche inolvidable. Un año después, Mia sentía la necesidad de revivir esa experiencia. Armada con los nombres que había garabateado en un trozo de papel, se lanzó en una búsqueda para encontrar a Alex, Diego y Flore. Su periplo la llevó al bar del camping donde todo había comenzado. Alex trabajaba allí cada verano como camarero. Era un guapo moreno tatuado con quien Mia...