Madre de una familia numerosa, ella había perdido la costumbre de ser follada. Hasta que su marido fue presa de una frenesí de sexo y decidió reabrir el cofre de juguetes escondido bajo el sofá de la sala para revivir los viejos tiempos. Un cuerpo a cuerpo tórrido y silencioso, para no despertar a nadie... Sonidos de chapoteo y risas se escapan del primer piso. Es la hora del baño y eso ya me la pone dura. La imagino en cuclillas junto a la bañera, en bragas para evitar mojarse con los movimientos desordenados del más pequeño de nuestros hijos....